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jueves, enero 08, 2009

Capítulo 241 - Los Guerrilleros Marxistas Optaron Por Apoyarse Intelectualmente en Antonio Gramsci.

(continuación)


No se entiende que el actual oficialismo sostenga que ellos son peronistas, ya que no acuden a la doctrina del peronismo, la que dejan ostensiblemente de lado y desdeñan lo actuado por el Líder justicialista.
Ha pasado desapercibido que casi no lo nombran al general Juan Domingo Perón. Cuando trasladaban su cadáver a la Quinta de San Vicente, como custodia le impusieron a dos bandas antagónicas, de sindicalistas desprestigiados, que no titubearton hasta en usar armas de fuego, en su "apasionado" recuerdo del lider. El pueblo, en su mayoría estaba trabajando, por lo que no advirtió la afrenta que se concretaba en ese momento. Cuando las aguas desciendan a su cauce natural, se darán cuenta del sacrilegio que significa tratar de esta manera a quien fue presidente de los argentinos. Esa falta de respeto, no será gratuita. A mayor abundamiento, colocan la figura de Evita, no en el lugar que corresponde, sino le inventan un lugar donde ellos desean que esté.

Malinterpretan la ideología justicialista, la que acomodan a sus pretensiones. Los guerrilleros subversivos marxistas, infiltrados en el peronismo, como no confiesan que son marxistas, habida cuenta los escasos votos que lograron los partidos que sustentan tal ideología, apelaron a distintas argucias, con tal de poder lograr disimular sus verdaderos designios. Pero, quienes conocemos el sentir del general Juan Domingo Perón, estamos en condiciones de poder afirmar, en forma rotunda, que esta gente de peronista tenía sólo el nombre. El que utilizaban para desinformar, para estafar moralmente a los verdaderos peronistas. Una suerte de moderno “Caballo de Troya” criollo, enquistado en el cuerpo de la República, con el avieso propósito de destruir sistemáticamente a los pilares en que se basa la Nación Argentina. En una palabra, mediante tal actitud, cumplieron acabadamente, ortodoxamente, con lo postulado por uno de los fundadores del partido comunista italiano, Antonio Gramsci. Integrantes de grupos guerrilleros, lograron introducirse oportunamente en el partido Peronista, escalando posiciones ya que conocían a la perfección el Cursus Honorum necesario ,para arribar a la cima de este movimiento popular. Ante la carencia, lamentable carencia para ellos, de votos populares, elípticamente ingresan al Partido Justicialista, por la ventana. Nunca pudieron acceder mediante el sufragio popular, ya que el pueblo, los que trabajaban, no simpatizaban con ellos .En cierta forma, su numen fue el citado Antonio Gramsci, quien pregonaba que previamente debía procederse a la destrucción de ciertas instituciones, que funcionaban como principales pilares en el régimen capitalista, para apuntalar al régimen dominante. Leyendo, en su parte pertinente, lo postulado por este pensador comunista italiano, podremos observar que el citado ha sido un profeta, un agudo observador de la sociedad de su época. Ha sido quien imaginó, con sus agudas observaciones, habida cuenta su imaginación frondosa, las rutas que debían seguir quienes persiguieran hacer estallar el aparato estatal de esa época. Sostiene el pensador Antonio Gramsci, en sus Cuadernos desde la Cárcel, escritos mientras purgaba una condena de 20 años de prisión, impuesta por la Justicia Fascista, lo siguiente: “Tal sería el blanco inicial de la estrategia de destrucción: lograr el desprestigio de la clase hegemónica, de la Iglesia, del ejército, de los intelectuales, de los profesores, etc. Habrá incluso que aprovechar las ideas mismas de las clases dirigentes, empleando por ejemplo su mismo lenguaje. Habrá que enarbolar las banderas de las libertades burguesas, de la democracia, como brechas para penetrar en la sociedad civil. Habrá que presentarse maquiavélicamente como defensor de esas libertades democráticas, pero sabiendo muy bien que se las considera tan sólo como un instrumento para la marxistización general del sentido común del pueblo.”

viernes, diciembre 26, 2008

Capítulo 239 - El Terrorista Roberto Mario Santucho Se Saca La Máscara


(continuación)
                                
Hemos señalado anteriormente, las circunstancias en que murió, en combate, el terrorista guerrillero Roberto Mario Santucho. Lo que no se reseña suficientemente,  dado el tiempo transcurrido, son los propósitos del citado extremista, los fines que él y su organización subversiva perseguían. Nada más lógico que indagar sus sanguinarias intenciones, observar la traidora actitud hacia su Patria, y sus deseos de actuar a favor de una potencia extranjera,  puesto que la organización Ejército Revolucionario del Pueblo, reconoce su etiología en lo resuelto oportunamente por la OLAS., en la ciudad de La Habana, Cuba a instancias del tirano Fidel Castro.  
En agosto de 1973, medios de su organización  publicaron sus ideas, y aquí las pasamos a exponer, en su parte pertinente. “… Perón abrigó además la idea no sólo de neutralizar inmediatamente a los combatientes peronistas, sino de utilizarlos como correa de transmisión para influir sobre nosotros y sectores de la vanguardia clasista en la perspectiva de la tregua. Todos estos elementos nos permiten comprender por qué Perón se apoya en Rucci, en López Rega, en Osinde, en Gelbard, que son sus más fieles colaboradores en la tarea de "Reconstrucción Nacional", es decir de la reconstrucción del capitalismo explotador en Argentina.”                         
“No podemos entonces obviamente esperar de Perón la Revolución Social, ni podemos tampoco esperar su neutralidad entre los revolucionarios y los capitalistas. Por el contrario, de los hechos expuestos surge con claridad meridiana que el verdadero jefe de la contrarrevolución, el verdadero jefe del actual autogolpe contrarrevolucionario, y el verdadero jefe de la política represiva, que es la línea inmediata más probable del nuevo gobierno, es precisamente el General Juan Domingo Perón. Y no porque él sea un traidor sino porque es un consecuente defensor de su clase, la burguesía, a la que permanece completamente fiel a pesar de no haber sido comprendido un tiempo por gran parte de sus hermanos de clase, por sectores de los capitalistas nacionales y extranjeros.”                         
“Cuando la burguesía podía y necesitaba hacer concesiones a las masas, Perón materializó generosamente esas concesiones. Hoy, que la burguesía se encuentra en una profunda crisis, necesita reprimir duramente al pueblo y Perón materializa y materializará sin vacilaciones esa represión. Identificar claramente los amigos y los enemigos de las fuerzas populares es un punto de partida indispensable para una política revolucionaria. Toda confusión, la confianza en los enemigos y el alejamiento de los amigos constituyen un debilitamiento enorme para la clase obrera y el pueblo. Todo trabajador sabe por experiencia que no debe tener la más mínima confianza en las promesas y palabras de los capitalistas, menos aún si ellas se pronuncian frente a un conflicto, frente a la lucha obrera.” 

sábado, diciembre 13, 2008

Capítulo 236 - El Entrismo en el Justicialismo se Remonta a la Década del 50


La correspondencia epistolar intercambiada entre Perón y Cooke, permite vislumbrar la táctica empleada por éste, con el avieso propósito de inducir al general Perón a seguir sus “consejos” sobre el temperamento a adoptar, en la emergencia que se vivía en ese entonces. Para la época de este intercambio, en el Mundo regía la denominada “Guerra Fría”. Pasados los años, no es dificultoso admitir que era evidente el interés de Cooke de lograr convencer a Perón que sus intenciones, se ajustaban en un todo a la Doctrina Peronista. Este individuo se encontraba políticamente ubicado en la izquierda marxista mas radicalizada, grupo insignificante existente en el peronismo a lo largo de los años, como una suerte de núcleos “naturales”, ya que debemos considerar al Movimiento Peronista, como abarcativo de distintas ideologías. En suma, Cooke era lo que se conoce vulgarmente como un "entrista". Intentó por todos los medios, ingresar al peronismo haciendo votos de peronista ortodoxo, pero sus intenciones distaban de ser sinceras. El fin perseguido era ingresar al mayor partido político y al mas numeroso de la historia nacional. El disfraz que iba a usar era una herramienta idónea para sus logros.

Según Perón, esta modalidad servía a su Movimiento, por la sencilla razón de que espontáneamente creaba anticuerpos que lo revitalizaban. Pero una cosa es tener una ideología casi radicalizada, pero manteniéndose formalmente al menos dentro de un régimen democrático y otra muy distinta es pregonar el derribar a regímenes constitucionales, en aras de una utopía. Creemos que Cooke, se pasó de vivo.

Por cierto el aludido no advirtió que su interlocutor epistolar, era una persona muy especial. Menospreció la inteligencia de quien fuera tres veces un ilustre presidente de los argentinos. Advertimos que Cooke, en la década del cincuenta, mantuvo un abundante y extenso intercambio epistolar, relacionados con la Doctrina Peronista. Intentó “convencer” a Perón de que debía radicalizar su postura. Como diríamos los porteños, intentó que el general comprara el "buzón" que él intentaba venderle. Pero cometió varios errores; uno de ellos fue pasar por alto que el peronismo pregonaba la Doctrina de la Tercera Posición, que era crítica no sólo del capitalismo cerril sino del marxismo, al que el propio Perón condenó en mas de una ocasión. Pasados unos años, la correspondencia fue volcada en sendos tomos, de los que podemos extraer que pensaba uno y otro. -

Cooke, sostenía que “las diferencias estructurales de la política y de la economía local y mundial entre 1945 y la década de 1960 llevarían a nuestro país en una línea de batalla antiimperialista e indefectiblemente prosoviética o protercerista, similar a la isla caribeña: ¿Cómo vamos a solucionar el problema de la clase trabajadora, que es la que nos apoya y nos ha votado?"

lunes, agosto 25, 2008

Capítulo 226 - Para los Entristas, Para los Disfrazados de "Peronistas", El General Perón Era Un Simple Reformista No Un Revolucionario


Pasan los años, y otro gobierno peronista, homenajea a quienes atacaron al Gobierno encabezado por El Lider, mediante el uso del terrorismo y de las armas, con pretensión de derribarlo …Es el caso de Reinaldo Roldán y Héctor Antelo, “citados en el relato de ese episodio que hacen Eduardo Anguita y Martín Caparrós en la página 417 del tomo 3 del libro La Voluntad.” Lo que no entendemos bien es qué motiva se considere que atacar a una unidad del Ejército Argentino, durante un gobierno constitucional, ipso facto otorga a los sanguinarios atacantes el títulos de defensores de los ideales de justicia y de equidad. Creemos que habría que revisar el concepto de justicia y equidad que los terroristas defienden. Lo que no hace mas que darnos la razón cuando expresamos que esta gente lo que menos tiene, es peronismo en sus venas. Tenía razón el general.
Recuerda la publicación que los Montoneros siguieron con un pie en la clandestinidad, hasta que el 6 de septiembre de 1974, durante el gobierno constitucional de esa época, retomaron la lucha armada. Se justificaron, en parte, sugiriendo que Perón había dado el visto bueno para la formación de la Triple A. Ignoro si fue así o no, pero lo que no ignoro es que un grupo de forajidos, de terroristas, que en la actualidad pretenden que se los reconozca como beneméritos de la Patria, traicionaron a su país y atacaron a las fuerzas legales, pretendiendo derribar al gobierno del general Juan Domingo Perón, es decir al presidente constitucional.
Estos sediciosos, intentan confundir a la masa del pueblo, ocultando que ellos estaban procediendo, así por la sencilla razón de que al no poder competir con el peronismo optaron por ingresar disfrazados a ese Movimiento. Estaban haciendo mérito suficiente como para representar ante el general Perón que su proceder, tenía como fin defender, hasta con las armas, a su gobierno constitucional. Me pregunto: ¿Quién los llamó?
Si asistiera razón a estos forajidos, el mismo general, no los hubiera expulsado de la Plaza de Mayo. Tampoco los hubiera criticado como lo hizo. Siguen siendo bandidos, tanto en esa época, como en la actualidad. Siguen siendo lobos, aunque se coloquen encima una piel de oveja. No dudo que el mismo general ya los había calado en cuanto a su catadura moral. Salvo que estos ingenuos, revolucionarios de cartón, hayan creído que Perón no estaba en sus cabales, fundamento que esgrimían para proceder contrariando sus expresas directivas. Algunos se referían a él en forma despectiva, como un “reformista” y no un verdadero revolucionario.
Surge de los propios dichos de Perón, que para esa época existía una situación bélica, una guerra no declarada, que había sido iniciada muchos años antes de su regreso a su Patria. Advirtió oportunamente a los terroristas, para que cesaran en su accionar subversivo, no fue oído. Creemos que tales advertencias fueron contestadas con las críticas emanadas tanto del campo marxista como de su propio Movimiento, donde minúsculos grupúsculos de activos dirigentes marxistas, habían ingresado trasvestidos de manera tal de poder actuar en la clandestinidad, en el Movimiento Justicialista.

Capítulo 225 - Donde Se Habla del Mal Uso Que Se Hace De La Justicia Con El Fin De Concretar La Faida



Cuando le toca a la misma España, resolver sobre el pedido de Almirón, sugestivamente cambia el punto de vista jurídico sostenido en el caso de la G.A.L. y acepta que al citado es dable imputarle la comisión de delitos internacionales y que la acción penal, por la circunstancia citada, no se encuentra prescripta, a pesar del tiempo transcurrido. O sea “un traje a medida”… de Almirón.
Creemos que la Justicia debió hacer abstracción de la política y de la ideología si lo que se quiere hacer es actuar conforme a ella. Pero apelar a estas tretas judiciales, no es ético. No importa que posiblemente este ciudadano, de mala fama, de pésima fama, sea lo que es. El asunto es que sea juzgado conforme a la ley aplicable. Caso contrario nos encontramos ante un linchamiento judicial y ante una “colonización judicial”.
Con permiso de Arturo Larrabure, acudo a párrafos de su alegato judicial, ocasión en que citando a Manfroni deja establecidas y pone de relieve las pautas que tendría que seguir la Justicia para valorar acciones constitutivas de delitos internacionales, para calificarlos como tal o no. En efecto, se sostiene en el libelo aludido: “Piensa Manfroni que "si la mutilación de doctrina, tratados y jurisprudencia internacionales tiene lugar en el contexto de circunstancia objetivas que, desde el punto de vista de un observador razonable, pueden hacer presumir una parcialidad sistemática para la aplicación de la norma a determinados grupos de personas (o, al menos, generar legítimas dudas sobre la imparcialidad), todo el aparato de juzgamiento del Estado con competencia en la materia entraría en crisis y los fallos deberían ser examinados en un contexto político diferente que pudiere existir en el futuro o, eventualmente, por una instancia internacional.” Ello es así, en virtud de la garantía de juicio imparcial que reconoce el artículo 8, inciso 1, de la Convención Americana de Derechos Humanos.”
“La existencia de funcionarios, dentro del gobierno, que podrían verse afectados en forma personal por una readecuación del concepto de delitos de lesa humanidad a los actos de organizaciones terroristas, guerrilleras o insurgentes, tampoco es, considerada aisladamente, una circunstancia que decididamente debe invalidar la legitimidad del aparato juridisccional. Pero si esos funcionarios forman una masa crítica de poder, capaz de influir sobre el sistema de juzgamiento de este tipo de ilícitos, entonces sí la garantía del juicio imparcial del Pacto de San José de Costa Rica estaría seriamente afectada" Una prueba cabal de ello – finaliza Larrabure- es el planteo para que se declare nulo el dictamen del Fiscal General Palacín, imputándole que, en lugar de él, debió resolver la Cámara.”.
En el diario Perfil del 17 de febrero de 2008 luce una nota, que ayuda posiblemente a desenmascarar a quienes, al decir del general Juan Domingo Perón, se ponen la camiseta de peronistas, para arrimar agua a su propio molino. .
Expresa la citada publicación que, en principio, como un “merecido homenaje a los desaparecidos y asesinados durante la última dictadura, se emplazó el monumento a las Víctimas del terrorismo de Estado, sito en la Costanera porteña, el que actualmente abarca a “los que murieron combatiendo por los mismos ideales de justicia y equidad”.
Los guerrilleros que perdieron la vida, en el sanguinario asalto subversivo al cuartel de la unidad de Azul, al que nos referimos precedentemente, figuran también en la lista de los homenajeados
. Confesamos que es sumamente dificultoso entender como funcionarios pertenecientes a un gobierno peronista, homenajean a individuos que atentaron contra la unidad militar de Azul. Ataque armado que fue concretado durante el tercer mandato del general Juan Domingo Perón. Ataque que fue condenado por Perón, con la vehemencia del caso, ya que lo consideró un ataque al gobierno peronista.

martes, abril 15, 2008

Capítulo 210 - El General Perón Advirtió, Reiteradamente, Acerca de la Intención de los Radicalizados Marxistas de Intentar Copar al Movimiento.


(continuación)
Nadie que obre de buena fe, puede sostener con sinceridad, que las organizaciones armadas subversivas, los sanguinarios terroristas, que secuestraron, que atacaron cuarteles, que asesinaron, incendiaron y pusieron bombas de alto poder sin importarles si eran víctimas civiles o militares, no cometieron delitos de lesa humanidad. No existe ninguna base lógica como para justificar el accionar de estos delincuentes. Lo reconoce ese testigo privilegiado que fue el teniente general Juan Domingo Perón. Destacamos su reconocimiento de que el Movimiento Peronista podía ser copado por elementos marxistas radicalizados. Pasados los años se perfeccionó tal accionar, al punto que en la actualidad alguien puede incluso dudar si al Movimiento Justicialista, lo fundó Perón o Stalin.
Resaltó Perón, persistentemente el peligro que avizoraba: “Por eso, deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales, que por ese camino van mal. Así, aconsejo a todos ellos tomar el único camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos sin dobleces ni designios inconfesables. Nadie puede ya escapar a la tremenda experiencia que los años y el, dolor y los sacrificios han grabado a fuego en nuestras almas y para siempre”.
De los discursos del general Perón, podemos extraer conclusiones interesantísimas sobre este punto, como ya afirmamos, puestos a la tarea de revisar el desenvolvimiento histórico de los sucesos de la década del 70 y, en especial, podremos desenmascarar a los pretendidos “civiles” que fungen en el papel de “víctimas” de la “represión” estatal.
Relacionado con estos temas, relató el periodista Carlos Miguel Acuña, quien profundizó el estudio de esa época: “Buena parte de las dirigencias partidarias argentinas censuró el golpe que colocó al general Augusto Pinochet en la presidencia de la República de Chile y con el correr del tiempo esa actitud pasó a convertirse en un lugar común del léxico político.
Sin embargo, para Perón lo ocurrido detrás de la cordillera tuvo un sentido distinto. No se trataba de un enfrentamiento entre los partidarios de la democracia y una dictadura militar. Sin pelos en la lengua y cuando acababa de ser ungido por tercera vez presidente de la Nación, fue entrevistado por el Giornale d’ Italia, al que respondió ante una pregunta específica: “Nosotros somos decididamente antimarxistas. Lo sucedido a Allende demuestra que Allende cayó víctima de su sectarismo, de su política tendiente al exceso." “Estoy seguro de que domaremos a la guerrilla." (Nota de R.: Debemos hacernos una pregunta, con respecto a esta taxativa afirmación del general: ¿A que guerrilla se refiere el Líder, cuando afirma "domaremos a la guerrilla"? Para la época en que se concretó esta entrevista, en la Argentina existían movimientos guerrilleros varios, destacándose por su crueldad en las acciones que acometían, la banda subversiva de terroristas Montoneros y el denominado Ejército Revolucionario del Pueblo. No existía otro movimiento guerrillero de signo contrario a ambos o sea de derecha. Lo que nos lleva, como de la mano, a concluir que el general Perón se estaba refiriendo, a la guerrilla marxista y a la guerrilla disfrazada de "peronista"). "Chile nos ha enseñado muchas cosas. O los guerrilleros dejan de perturbar la vida del país o los obligaremos a hacerlo con los medios de que disponemos, los cuales, créanme, no son pocos. Las vicisitudes chilenas cerraron la única válvula de seguridad de que disponían los guerrilleros argentinos (…) A Cuba le advierto que no haga el juego que hizo en Chile porque en (la) Argentina podría desencadenarse una acción bastante violenta (…) Si la guerrilla insiste, sucederá lo que en Santiago, donde la responsabilidad no fue de los militares sino de los guerrilleros”. De esta última afirmación, es dable afirmar que Perón conocía que la guerrilla, que asolaba a la Argentina para la época de su mandato presidencial, recibía apoyo logístico y financiero del tirano marxista Fidel Castro. Lo conocía y no hesitaba en difundirlo por los medios periodísticos. No pasemos por alto la grave amenaza que hace a Fidel. Creemos que tal afirmación, dejará sin argumentos justificativos, a quienes sostienen que practicaban el terrorismo, como "peronistas" y en nombre del general Perón. Señaló, en tal ocasión algo muy importante, por la trascendencia que tiene para quien trate de investigar la verdad de lo sucedido en esa época: Para el general Juan Domingo Perón, a Salvador Allende no lo derribaron los militares, sino los excesos cometidos por la guerrilla marxista que lo apoyaba. Ellos, los militares chilenos, lo único que hicieron fue salir a enfrentarlos y la guerrilla perdió, lisa y llanamente.

jueves, marzo 27, 2008

Capítulo 206 - Radicalizados Izquierdistas Adoptando el Disfraz de "Peronistas" Ingresan al Movimiento.

(continuación)

No olvidemos que, en el caso de nuestro país, donde los terroristas intentaron derribar a un gobierno constitucional, tal accionar atentaba contra la libertad de los ciudadanos. Sin absolutamente ningún derecho, los guerrilleros intentaban desplazar a los legítimamente elegidos por la voluntad ciudadana. Accionaban en nombre del “pueblo”. En tal ocasión, ante la plena vigencia de la democracia, no existía pretexto alguno que pudiera justificar tal conducta.
Las palabras del general Juan Domingo Perón, señalan sin lugar a dudas, que los grupos de guerrilleros terroristas, no estaban acompañados por la inmensa mayoría del pueblo argentino. Sus declamaciones acerca de interpretar el sentir de sus conciudadanos, podrían haber tenido alguna validez, si nos encontráramos ante un gobierno no constitucional. Pero ante el pleno funcionamiento de las autoridades elegidas por la ciudadanía, pretender derribarlas convierte a quienes lo intentan, en traidores a la Patria.
En cuanto ocasión tuvo Perón, de opinar sobre la postura del “Movimiento Justicialista”, señaló que el peronismo “no puede optar ni por el capitalismo liberal ni por el comunismo”. O sea que indica lisa y llanamente que aquel que postula otras posturas ideológicas que se aparten de la doctrina, no es peronista. Esto es valedero tanto para los marxistas Montoneros, quienes intentaron el “entrismo” fabricando el papel de víctimas de la represión estatal, como para cualquier otra organización con ideas extrañas al peronismo. Por ende es dable concluir que nadie que oculte que es un lobo, bajo una piel de oveja, puede ni debe pregonar la doctrina peronista y menos, pasados los años, confundirnos a todos intentando pasar por “mártires” de “la represión”. Esta “actuación” creo que ni ellos mismos se la creen. Hemos visto a partidarios de la radicalizada izquierda, disfrazados de “peronistas” ingresar a los palos a la Plaza de Mayo, creyendo que concurrían a un baile de disfraces. Si no fuera tan triste, si no fuera tan inmoral, sería hasta cómico verlos ingresar a la histórica Plaza, cantando la Marcha Peronista, cuyas estrofas seguramente llevaban en un "machete"para no confundirse con la "Internacional". Ya una vez el general los echó de la Plaza, a ellos y a sus secuaces trasvestidos ideológicamente. Si tuvieran un mínimo de dignidad, algo imposible para ellos por cierto, ni invocan el carácter de supuestos “peronistas”.
Dijo Perón: “Las condiciones objetivas que hacen a la conducción superior implican que nadie puede gobernar sin el apoyo del pueblo. Afirmé anteriormente que la importación de ideologías alimenta un vicio de origen.Detengámonos en este problema. Si una ideología no resulta naturalmente del proceso histórico de un pueblo, mal puede pretender que ese pueblo la admita como representativa de su destino. Este es el primer motivo por el cual no puede optar ni por el capitalismo liberal ni por el comunismo.

Capítulo 205 - Ni Siquiera el Ejército Argentino Recuerda el Ataque a la Unidad Militar de Azul.A los Años Triunfó el Entrismo Montonero

(continuación)


“Porque a la violencia no se le puede oponer otra cosa que la propia violencia. Eso es una cosa que la gente debe tener en claro, pero lo vamos a hacer; no tenga la menor duda.”
Las sabias palabras del general Perón seguramente fueron pronunciadas ante el contenido del parte de guerra, dado a publicidad oportunamente por la organización terrorista, denominada como “Ejército Revolucionario del Pueblo”, en el que se sostiene lo siguiente: “Parte de Guerra nº 1. A las 22.30 hs. del sábado 19 de enero, la Compañía "Héroes de Trelew"- reforzada- del Ejército Revolucionario del Pueblo - ERP-, realizó una incursión en la ciudad de Azul (Provincia de Buenos Aires) y atacó la guarnición del ejército contrarrevolucionario establecido en esa ciudad, compuesto por el Regimiento 10 de Caballería Blindada y el Grupo de Artillería Blindado 1.”
“Luego de tomada la guardia central y el puesto Nº 3, se generó una resistencia en dos centros secundarios de la guardia (tanque y herrería), que hizo posible la intervención del resto del personal del cuartel e imposibilitó su total copamiento. Entablado el combate, la Compañía Héroes de Trelew, redobló sus esfuerzos y mantuvo la ofensiva durante una hora hasta que se comprobó la imposibilidad de doblegar la resistencia atrincherada de fuerzas superiores.”
“El Ejército Revolucionario del Pueblo reafirma una vez más su decisión de continuar sin desmayos la verdadera lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria de nuestro pueblo, por destruir el injusto sistema de explotación y opresión que sufren los trabajadores argentinos y una de cuyas principales fuerzas son sus Fuerzas Armadas contrarrevolucionarias. ¡Ninguna tregua al ejército opresor! ¡Ninguna tregua a las
empresas explotadoras!”.
Adviértase el lenguaje utilizado, común en las organizaciones marxistas. Alguien desapercibido, alguien desconocedor del tema, un observador poco ilustrado, venido del exterior, creerá verdaderamente que se trató del ataque de guerrilleros, de irregulares contra fuerzas opresoras, que coartan su libertad. Creerá que el accionar de los terroristas, es la lógica reacción de un pueblo bajo las garras de un gobierno dictatorial.
Pero nosotros advertimos que es inocultable que estamos ante la irrupción del fenómeno de guerra actual, guerra de última generación, es decir el ataque por parte de grupos armados, mimetizados con el pueblo y alzados contra autoridades legítimamente elegidas por la ciudadanía. Contra las autoridades constitucionales de la Argentina. Si advertimos que esta gente sin escrúpulos, estos terroristas intentaron derribar a un gobierno legal, nos encontramos que el Estado, como sostiene acertadamente el general Perón, tiene la obligación de acudir a la fuerza de las armas, que monopoliza en forma legítima, con el objetivo de defender a la ciudadanía de los ataques de estos usurpadores del poder.

miércoles, marzo 05, 2008

Capítulo 201 - Perón y el llamado Entrismo Peronista

(continuación)

El llamado que hace a la población, en general, a defender las instituciones de la república, una tarea que compete a todos, evidencia que no tiene sustento la actual teoría de que Perón apoyaba a los conocidos como “jóvenes idealistas”. Al contrario, estimaba, apreciaba que estos subversivos tenían como fin el derribar a las legítimas autoridades y que toda la Nación debía alzarse en defensa de las instituciones. Y si el general Juan Domingo Perón, nos los apoyaba y años después de su fallecimiento gobiernos, que se dicen peronistas, designan en la función pública a integrantes de estas organizaciones guerrilleras, podemos concluir, sin temor a errar, que si los designados alentaban derribar al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón, y así y todo, no hesitan, no trepidan en usan el disfraz de peronistas, estamos ante una incongruencia total. Es la aplicación del “entrismo” elevado a la enésima potencia.
Ya en marcha, concretado el dominio del “entrismo”, en altísimos y diversos estamentos estatales no es de extrañar que, consecuentemente, los funcionarios que hacen gala de su peronismo, se dediquen a tratar de aniquilar a sus otrora adversarios, ya que ellos los consideran sus enemigos. La aniquilación, por cierto, es sutil e inteligente ya que se apela a diversos mecanismos pseudolegales, para concretar la venganza judicial.
En el caso de los magistrados, el lado débil, habida cuenta esta eventual circunstancia, que perjudica a los justiciables es la posibilidad de recusar a cualquier juez cuando se haya probado su anterior militancia en alguna organización terrorista, llegado el caso. Volviendo a los episodios de Azul, recordemos que al día siguiente de ese mensaje, Perón dirigió una nota al personal militar de esa Guarnición Azul del Ejército Argentino. La que comienza señalando : “Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.”