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miércoles, marzo 05, 2008

Capítulo 201 - Perón y el llamado Entrismo Peronista

(continuación)

El llamado que hace a la población, en general, a defender las instituciones de la república, una tarea que compete a todos, evidencia que no tiene sustento la actual teoría de que Perón apoyaba a los conocidos como “jóvenes idealistas”. Al contrario, estimaba, apreciaba que estos subversivos tenían como fin el derribar a las legítimas autoridades y que toda la Nación debía alzarse en defensa de las instituciones. Y si el general Juan Domingo Perón, nos los apoyaba y años después de su fallecimiento gobiernos, que se dicen peronistas, designan en la función pública a integrantes de estas organizaciones guerrilleras, podemos concluir, sin temor a errar, que si los designados alentaban derribar al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón, y así y todo, no hesitan, no trepidan en usan el disfraz de peronistas, estamos ante una incongruencia total. Es la aplicación del “entrismo” elevado a la enésima potencia.
Ya en marcha, concretado el dominio del “entrismo”, en altísimos y diversos estamentos estatales no es de extrañar que, consecuentemente, los funcionarios que hacen gala de su peronismo, se dediquen a tratar de aniquilar a sus otrora adversarios, ya que ellos los consideran sus enemigos. La aniquilación, por cierto, es sutil e inteligente ya que se apela a diversos mecanismos pseudolegales, para concretar la venganza judicial.
En el caso de los magistrados, el lado débil, habida cuenta esta eventual circunstancia, que perjudica a los justiciables es la posibilidad de recusar a cualquier juez cuando se haya probado su anterior militancia en alguna organización terrorista, llegado el caso. Volviendo a los episodios de Azul, recordemos que al día siguiente de ese mensaje, Perón dirigió una nota al personal militar de esa Guarnición Azul del Ejército Argentino. La que comienza señalando : “Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.”

jueves, febrero 28, 2008

Capítulo 198 - Santucho, el ERP, La Triple A, el Somatén y Perón



(continuación)

Seame permitido recalcar una vez mas que Santucho, alta jerarquía del Ejército Revolucionario del Pueblo, estimaba que el peronismo verdadero era el “progresista y revolucionario”. Nos señala que estimaba el general Juan Domingo Perón, a quien denominaban sus partidarios como “El Lider”, “El Primer Trabajador”, que había que “neutralizar inmediatamente a los combatientes peronistas”, y aun conociendo como conocía la devoción de gran parte del pueblo argentino por Perón y el peronismo, le imputa apoyarse en Rucci, López Rega, Osinde y Gelbard. Se manifestó escéptico respecto de la aptitud de Perón para lograr concretar lo que él llama “Revolución Social”.
Mas adelante, nos señala, en un arranque de sinceridad mesiánica y de soberbia, que “el verdadero jefe de la contrarrevolución, el verdadero jefe del actual autogolpe contrarrevolucionario, y el verdadero jefe de la política represiva, que es la línea inmediata más probable del nuevo gobierno, es precisamente el General Juan Domingo Perón.”. O sea que Santucho imputa criminalmente al general Juan Domingo Perón, ser el cabecilla del “actual golpe contrarrevolucionario”, añadiendo a tales imputaciones la acusación a Perón de ser “el verdadero jefe de la política represiva”. Lejos no está la conclusión que este delincuente terrorista, estimaba que Perón fue el creador de la organización paramilitar la “Triple A”, que se encargó de eliminarlos físicamente. Creemos que los dichos de Santucho, constituyen elementos de juicio indiciarios y de suma gravedad, en cuanto a la participación del general Juan Domingo Perón en la lucha antisubversiva, mediante métodos no convencionales, que es lo que alegó Santucho.
Los magistrados que estudian el origen de la triple A, dudo que hayan evaluado que la organización Ejército Revolucionario del Pueblo es absolutamente foránea. Coincide la actitud de su cabecilla, sugestivamente, con lo resuelto en la Conferencia de La Habana, Cuba en la década del 60, cuando se resolvió la creación de ejércitos de liberación nacional. En nuestra América latina, el mismo Che Guevara confiesa que intentó hacer de la Cordillera de los Andes, una nueva Sierra Maestra.
Hasta el propio Perón nos afirma "No admitimos la guerrilla porque yo conozco perfectamente el origen de esa guerrilla”.
Los jueces, ¿habrán tomado nota de las manifestaciones de Santucho, ocasión en que hace referencias puntuales sobre actitudes, de Juan Domingo Perón, que a su entender configuran el armado de una represión ilícita?. Recordemos que nos señala Santucho: “Hoy, que la burguesía se encuentra en una profunda crisis, necesita reprimir duramente al pueblo y Perón materializa y materializará sin vacilaciones esa represión. …” los amenazantes anuncios de Lastiri y Perón que dan vía libre a los organismos represivos y paramilitares, son claros indicios de un significativo incremento de la represión. Los organismos de seguridad se reúnen públicamente para planificar la lucha contra la "subversión", es decir contra los revolucionarios, tal como se hacía en tiempos cercanos… Perón trata de comprometer y atar a toda la posible oposición con una argumentación legalista que le proporcione razones a su política represiva. Dijo Perón: “Cuidado con sacar los pies del plato, porque entonces tendremos el derecho de darles con todo"…En pocas palabras, lo acusa de actuar mediante la conocida Triple A.
Recientemente, se ordenó y efectivizó, la prosecución de la causa criminal seguida a integrantes de tales paramilitares, pero entre las personas imputadas no figura Juan Domingo Perón. No es de nuestro interés que figure o no figure, pero lo que sí es indudable es que hay que evitar que en la Argentina existan habitantes que ostentan inmunidad judicial y otros cuyo destino es lisa y llanamente una Bastilla Judicial.
Las imputaciones de Santucho, no fueron recogidas por ningún alto jerarca estatal, posiblemente debido al temor de las posibles consecuencias políticas. Sin embargo algunos son de opinión que tales imputaciones, tienen algún sustento. En efecto, a través de las propias manifestaciones del general Perón, podemos colegir de ellas que éste no acompañó nunca el accionar de estas dos agrupaciones subversivas, aunque también deberíamos añadir que no condenó en término precisos su criminal actuación, durante el proceso de la llamada Revolución Argentina.

lunes, febrero 25, 2008

Capítulo 196 - Las Investigaciones de las Presuntas Violaciones a los DD.HH. Deben Examinar y Valorar Integralmente las Imputaciones Aideológicamente

(continuación)

Los jueces, cuando se encargan de valorar el escenario donde sucedieron los eventos que juzgan, los elementos de convicción adquiridos en el decurso de la investigación que desarrollan, por lo general hacen abstracción de ciertos elementos probatorios que permitirían juzgar con mayor precisión las conductas asumidas por los imputados, aunque solo sea con el propósito de proceder a individualizar eventualmente, las penas a dictar.
La realidad, no señalada nunca por los jueces, en las causas relacionadas con la presunta violación a los derechos humanos, es que los integrantes del denominado Ejército Revolucionario del Pueblo, no eran peronistas y fueron acusados por el propio Perón, de usar la camiseta de tal signo. Y en cuanto a los Montoneros, el mismo general se dirigió a ellos en forma admonitoria, dándoles a entender que si no estaban de acuerdo a lo resuelto por los organismos institucionales del Partido, debían optar por elegir otro que se adecue a sus pretensiones marxistas.
Lo que dejo reseñado, en somera síntesis, nunca debe ser dejado de lado, al instruirse las causas criminales ya que recién entonces se podrá entender con una mayor precisión, como el lobo se disfrazó de oveja para tratar de destruir, mediante inusual violencia, al Estado Argentino. Que éste haya oído como pretensos damnificados a integrantes de las agrupaciones subversivas, no implica que por esta circunstancia, su accionar terrorista y subversivo deba ser dejado de lado y perdonado por el país. Los argentinos de bien no deben olvidar jamás que los que atentaron, en su oportunidad, contra el Estado Argentino, maguer el paso de los años, siguen siendo sediciosos, por mas que se vistan o intenten hacerlo, de “población civil” disfrazándose de “víctimas” y de esta forma pretendiendo usar a la administración de justicia y de tal suerte ampararse en los Tratados Internacionales, que protegen a los derechos humanos. Teleológicamente hablando, creemos con fundamento, que no puede dejarse de lado ni ignorarse, la realidad de las actividades de uno y otro bando, durante la guerra civil, guerra no querida, sucia, atípica, artera, clandestina, irregular pero guerra al fin, que asoló a nuestro país.
Sólo valorando en forma equitativa lo que surge de tales investigaciones, y haciendo abstracción ideológica, el magistrado podrá convencerse o no de la veracidad de las imputaciones que se lanzan como “al boleo” y con un fin político, a veces.
Los integrantes del denominado Ejército Revolucionario del Pueblo, no eran peronistas, no compartían las ideas de Juan Domingo Perón y menos su doctrina. Ello no empece para que, como estrategia sutil, y acomodándose a las circunstancias, escogieran “la ruta a Damasco” doctrinaria, erigiéndose cual San Pablo, mediante una suerte de “conversión” en la que nadie creía, logrando ser más papistas que el propio Papa.
A poco que recordemos esa época, veremos que el ERP adoptó hacia los verdaderos peronistas, una actitud ambigua y traicionera, esperando para dar la puñalada trapera a sus “amigos” y compinches.


sábado, febrero 16, 2008

Capítulo 192 - La Guerrilla No Cesó en sus Ataques Durante el Gobierno Constitucional


(continuación)
Aun así, no alcanzamos a comprender como estos asesinos “jóvenes idealistas”, diletantes del terror, psicópatas que se dedicaban a eliminar a empresarios, militares, profesionales, estudiantes, profesores, etc.pudieron haber actuado sin una infraestructura y logística que los apoyara, asegurando el éxito de su cometido. Y como luego de perpetrado el crimen, las organizaciones guerrilleras, las que al parecer nada hacían, daban a conocer a la población tales crímenes, adjudicándoselos.
Pasadas décadas de los eventos citados, se dieron a conocer numerosas obras literarias referidas a la guerrilla subversiva, muchas de ellas de autoría de elementos subversivos, que actuaron en ella, reconociéndose en ellas la actuación de las bandas subversivas y las funestas consecuencias de tal accionar. Tal circunstancia, resta seriedad a la pretensión del ministerio público, de considerar a los crímenes de estas bandas, como delitos comunes, individuales, cometidos por sus miembros, por las suyas y sin apoyo alguno de sus cómplices. Con lo que se logra no solamente aplicar a sus autores normas penales que injustamente los benefician sino que de esta forma se desampara a la sociedad toda, lo que no es misión del ministerio público de ningún país, por cuanto su misión es amparar a la sociedad toda, y lograr que quien haya cometido un delito sea sancionado, sin distinción de ideologías políticas.
No alcanzamos a comprender este vano intento de desdibujar la historia real, reemplazándola por una suerte de ciencia ficción jurídico-política, ya que no podemos evitar memorar que en Tucumán, durante la década del 70, las fuerzas policiales y de seguridad fueron desbordadas en su capacidad para reprimir y proteger los bienes públicos y privados. Recuerdo que al principio, hasta el propio presidente Juan D. Perón, restó entidad a tales eventos opinando, sin saber puntualmente o aparentando hacerlo, que se trataba de episodios de índole policial que podrían ser combatidos con la actuación de tal fuerza.
En la causa criminal seguida a los excomandantes en jefe de nuestras Fuerzas Armadas, se cita un informe dado a conocer el 12 de junio de junio de 1974, por el periódico “El Combatiente”, órgano de difusión de las actividades de la banda terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo, trasladando a la población, un comunicado del Ejército Revolucionario del Pueblo, dando cuenta de las intenciones de ellos de liquidar a nuestras Fuerzas Armadas, para lo cual procederían como los vietcongs vietnamitas. Refiere: “Al iniciarse el gobierno peronista, nuestro partido, previendo con acierto el fracaso de esta nueva experiencia burguesa, no cesa en la actividad militar”.