viernes, noviembre 16, 2012

Capítulo 559 - Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago


 
 
 
(continuación)
No es muy difícil colegir, de la actitud citada y de similares antecedentes, que el dictador venezolano no permite la regular visita de los miembros de la Comisión IDH (CIDH) a fin de intentar disimular su incumplimiento en cuanto al estricto cumplimiento de sus obligaciones. No olvidemos que Venezuela ha rubricado los tratados interamericanos. Desde hace años, habida cuenta las exigencias para que Venezuela cumpla con sus obligaciones convencionales, se ha observado la intención de Chávez de separarse del seno de la comunidad americana. Finalmente el 10 de septiembre de 2012 el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela comunicó al Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, José Miguel Insulza, mediante nota oficial, que denuncia la Convención Americana sobre Derechos Humanos, con lo que se abre el proceso de retiro del Sistema formalmente. Este es el retiro de derecho porque de hecho Venezuela no ha aceptado la visita de la Comisión al país por casi una década, no ha cumplido con las sentencias de la Corte y ha venido ignorando a la Comisión, así mismo viola a su antojo la Convención. A pesar del incumplimiento de Venezuela, lo que da cuenta del poco respeto de este país hacia los miembros de la comunidad  americana agrupados en la OEA, se da el lujo de denunciar los tratados suscriptos oportunamente. Tal actitud, disfrazada de una supuesta defensa de la soberanía venezolana, encubre una realidad. Chávez no cumple con sus obligaciones en materia de respeto por los derechos humanos dentro de la propia Venezuela. Tratando de evitar que ese organismo critique su actitud, lo abandona, con el propósito de seguir violándolos. A poco que se profundice en este tema, vemos como quien se dice un ferviente demócrata, en realidad es un farsante que se viste de tal, por ejemplo, con el propósito de disimular que su régimen no respeta las pautas de la democracia. Gracias a este ardid, es admitido  como miembro del Mercosur, cuando en realidad, Venezuela carece de aptitud como para integrar ese organismo sudamericano. La propia carta del Mercosur exige de sus miembros el respeto irrestricto de las normas de la democracia. Pero, al parecer, existe un concepto de esta obligación, que varía según sea quien debe cumplir. Para Chávez todo, para el Paraguay, nada.

En nuestro país, a propósito de la situación de Venezuela, como siempre ocurre en casos similares, a la ciudadanía le pasó desapercibido el ataque contra  el sistema que defiende los derechos humanos. Hace unos pocos  días eligieron a Venezuela como integrante del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. No es un error, un país cuyo presidente se caracteriza en defender públicamente a cuanto dictador anda suelto por el planeta, ya que  defiende ardorosamente a Kadhafi, al sanguinario dictador de Siria Bashar Al Assad, al régimen comunista de Cuba y a otros tiranuelos que sería ocioso enumerar es elegido sin tener en cuenta, en absoluto, que los integrantes del Consejo  deben  mantener los estándares mas altos en la promoción de los derechos humanos”. Toda una ironía. Los países latinoamericanos, no tuvieron empacho alguno, en votar a favor de este peligrosísimo sujeto.  Todo el mundo conoce que el Consejo de Derechos humanos de la ONU, no desempeña un papel muy trascendental en las Naciones Unidas, ya que pocas veces ha criticado, a países que se destacan por violar los derechos humanos. Como es el caso de Siria o el de Irán. Evidentemente toda una farsa. Es sabido que este organismo internacional ha tenido, entre sus integrantes mas destacados a China Comunista y a Cuba, países estos dos, que no se destacan precisamente por su apego a las normas democráticas. La elección de Venezuela, sin embargo, es  un paso decisivo en contra todo el sistema de defensa de los derechos humanos. Como sostiene Andres Oppenheimer en la web de El Tribuno, de Salta del 16 de noviembre de 2012,  es un “síntoma del desmantelamiento de las instituciones interamericanas de protección de derechos humanos. A pedido de Ecuador y Venezuela, y bajo el tramposo pretexto de “fortalecer” la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), los países latinoamericanos han iniciado un proceso de audiencias en la OEA con el objetivo de reducir los poderes de la Comisión de Derechos Humanos y de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la institución. Ambas agencias gozan de independencia para investigar casos concretos en países miembros de la OEA, y publicar informes sobre ellos. Contrariamente a la afirmación de Chávez de que la Comisión es una herramienta del “imperio”, la Comisión el año pasado emitió mas medidas cautelares contra Estados Unidos que contra cualquier país de la región con la excepción de Honduras. Sorprendentemente, la ofensiva de Ecuador y Venezuela contra los derechos humanos ha logrado conseguir un apoyo tácito de Argentina, Brasil y otros países supuestamente defensores de los derechos humanos universales, que le deben a la Comisión de la OEA gratitud por haber denunciado en su momento a las dictaduras militares de sus países en la década de 1970. En lugar de defender la independencia de la Comisión, los cancilleres de los países miembros de la OEA tienen previsto reunirse en marzo del 2013 para aprobar su debilitamiento. Mi opinión: El silencio pusilánime de la mayoría de los países latinoamericanos ante la ofensiva contra la Comisión de derechos humanos y la Relatoría de Libertad de Expresión de la OEA es algo verdaderamente escandaloso. Se puede entender que presidentes que pretenden perpetuarse en el poder, como los de Venezuela y Ecuador, quieran desmantelar el sistema interamericano de derechos humanos. Pero la táctica complicidad de Brasil y Argentina, que sufrieron sangrientas dictaduras militares y cuyos actuales funcionarios en muchos casos fueron defendidos en su momento por la Comisión de derechos humanos de la OEA, es vergonzosa. Si no se detiene este ataque contra la Comisión y la Relatoría de la OEA, Latinoamérica pronto se verá privada de su mejor línea de defensa contra los abusos a los derechos humanos, actuales y futuros.

Una suerte de leading case, emblemático y que habla sobre el escaso o nulo respeto que el dictador Hugo Chávez,  tiene por el derecho, por la ley y por las instituciones de todo tipo de Venezuela, lo constituye el caso  Reverón Trujillo vs. Venezuela, en trámite ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, quien ha dictado sentencia el 30 de junio de 2009. Es indudable que el fallo citado ha tenido hondas repercusiones en su ánimo ya que, como anteriormente se citó, el encono contra este organismo y similares internacionales, lo ha llevado a adoptar la postura que hemos aludido. La Corte inobjetablemente estudió el caso y llegó a conclusiones precisas,  que hablan solas y nos señalan que en Venezuela no rige la democracia. Existe una suerte de fantochada de democracia que no convence a nadie. El 6 de febrero de 2002 la accionante María Cristina Reverón Trujillo, es arbitrariamente despojada del cargo de magistrado.

 

El 13 de octubre de 2004 la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia decretó la nulidad del acto de destitución por considerar que no estuvo ajustado a derecho, pero no ordenó la restitución de la presunta víctima a su cargo, ni el pago de los salarios y beneficios sociales dejados de percibir. Por tales razones, la Comisión I.D.H.  alegó que el recurso de nulidad no proporcionó a la señora Reverón Trujillo un recurso judicial efectivo capaz de remediar, en forma integral, la violación a sus derechos. La Comisión solicitó a la Corte que declare que el Estado es responsable por la violación del derecho consagrado en el artículo 25 (Protección Judicial) de la Convención, en relación con las obligaciones establecidas en los artículos 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) y 2 (Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno) de la misma, en perjuicio de la presunta víctima.

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